Inclusión Social / Aprendices
En Estados unidos, el Hotel Bethesda Marriott Suites cuenta con el chef indonesio de 37 años, Siau Lioe, quien es sordo de nacimiento. Este ingenioso cocinero se ideó una novedosa forma de comunicación en la cocina. Inicialmente su método consistía en la lectura labial, luego, junto a sus compañeros, le asignó símbolos a los alimentos y utensilios de cocina haciendo más fácil la labor culinaria.
Se levanta de su cama cuando ni siquiera sabe si es de día o de noche, y no porque su reloj no funcione, si no porque una enfermedad, de la cual nunca pensó ser víctima, le impide disfrutar de cosas tan sencillas como un amanecer. Cristian Camilo Orozco Escárraga, un joven quindiano de 19 años, tiene una limitación física que le impide ver.
La ausencia de vista la ha llevado a agudizar sus otros sentidos para valerse por sí misma y le ha permitido entregarse con mayor facilidad a lo que más le apasiona: la música. Para Mariela Cifuentes Fonseca es un deleite escuchar las notas producidas por los instrumentos musicales que en conjunto se convierten en dulce melodía para sus oídos.
La responsabilidad social que implica ser aprendiz SENA llevó a un grupo de ellos, que se forman como técnicos en Construcción, a levantar ladrillo tras ladrillo la vivienda de José Darío Rodríguez, un humilde desplazado del Tolima que hoy tiene un techo para su familia.
Mientras que las jovencitas de su edad pasan buena parte de su tiempo planeando en la salida al sitio de moda o pensando en la ropa que usarán el fin de semana, Mayra García cuenta, en medio de la esperanza y la incertidumbre, los días que aún le faltan para conocer la condena que deberá pagar.
Desde pequeño era muy curioso. Cuentan quienes lo conocieron que constantemente introducía los dedos a los tomacorrientes de su casa para explorar que había detrás de esas ranuras. Sin embargo, en plena juventud, en septiembre de 2004, y sin que la vida le avisara, despertó y sus ojos no volvieron a ver.
De Media Luna, corregimiento de San Diego, en el Cesar, Edanith salió con su familia un día gris de 1.985 hacia Atánquez, un hermoso pueblo indígena ubicado al lado de la Sierra Nevada de Santa Marta. Para llegar allí, el camino es tortuoso y abrupto, rodeado de una zona árida y montañosa y atravesada por el río Candela. Pero al final se abre el horizonte a uno de los paisajes más hermosos del departamento.
Ingresan con rapidez los datos de los estudiantes que quieren matricularse en el centro educativo de sistemas Uparsistem de Valledupar, contestan el teléfono y orientan al cliente sobre procesos específicos de la institución. Van a casa a almorzar y regresan con la misma energía que los caracteriza, a veces hacen bromas con sus compañeros de trabajo y sus familiares están siempre atentos para saber cómo va su jornada laboral.