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Inclusión Social / Comunidad
 
 
 
La estrategia de acercamiento a la comunidad que permite desarrollar acciones de formación en los sectores vulnerables de la ciudad, llevó a el SENA a impartir un interesante proceso pedagógico en Panadería, en el que participaron 39 aprendices del asentamiento humano El Timi.
 
 
 
 
Con el cabello decorado con finas hebras de sabiduría, la experiencia marcada en la piel, a paso lento y con la convicción de que nunca es tarde para aprender, Víctor Gil García, de 71 años, se formó en Informática Básica en la Regional Atlántico. Ahora no sólo podrá contarles a sus 10 nietos historias del ayer, sino construir junto a ellos un presente tecnológico.
 
 
De generación en generación, los indígenas de nuestro país han transmitido sus conocimientos en diferentes artes a los miembros de sus comunidades, prolongando así las técnicas de elaboración de diferentes objetos, que anteriormente eran de uso cotidiano, y hoy en día se han convertido en artesanías comercializadas.
 
 
“Un nuevo mundo de conocimientos, oportunidades laborales y relaciones sociales se abre ante nosotros”, expresa Ana María Sarmiento Rojas, una joven mujer invidente que recibe formación SENA en la capital del Caquetá, a través del programa Ágora Colombia.
 
 
“Es muy significativo que vengan los jóvenes del SENA a compartir sus alimentos con nosotros. A estos barrios pobres casi nunca viene la gente y menos a regalarnos un plato de comida”, afirmó Anabey Rodríguez, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Centenario.
 
 
 
 
 
 
1.440 minutos de cultura, diversidad, música, arte y de jóvenes unidos para lograr que la ciudadanía viviera en paz durante un día completo. Hip hop, rock, chirimía, pop y hasta funk sonaron en la tarde y noche del miércoles 2 de octubre y la madruagada y mañana del jueves 3. Aprendices del SENA y los asistentes de la capital se unieron para convivir con tranquilidad.
 
 
 
 
 
La Región del Pacífico colombiano está habitada en su mayoría por grupos étnicos, reconocidos constitucionalmente por la ley 70 de 1991. Su territorialidad hace parte de lo que se ha denominado ‘Chocó Biogeográfico’, que va desde el golfo de Urabá, al norte, hasta el Valle del Río Mira, frontera con el Ecuador, al sur; contenido entre el piedemonte de la Cordillera Occidental al este y el Océano Pacífico al oeste.
 
 
 
 
 
Es una fría mañana de lunes en la ‘ciudad de las nubes verdes’, sin embargo todo es normal en sus calles y la vida cotidiana continua sin titubeo alguno. A pocos kilómetros del centro de la ciudad, en un lugar muy particular por su nombre y tradición llamado ‘el Charco’, reconocido por los asaderos de los famosos cuyes, y por ser la entrada que lleva al majestuoso Santuario de las Lajas, se encuentra una de las escuelas de artes y oficios de la Alcaldía de Ipiales, donde 33 aprendices del Técnico en Peluquería, del Centro Sur Colombiano de Logística Internacional, reciben formación y mucho más que eso: aprenden a compartir el legado más valioso que les dejara la Entidad: el conocimiento al servicio de los demás.
 
 
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