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Con la Especialización Técnica en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos en Paisajes Cafeteros, se busca hacer de la caficultura un ejercicio sostenible tanto económica como ambientalmente.
 
Hacia una caficultura sostenible
 
 

Tras la declaratoria del paisaje cafetero como ‘Patrimonio de la Humanidad’ por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura –UNESCO–, los diferentes estamentos involucrados con este concepto, no han escatimado esfuerzos para su preservación.

 

En este contexto, surge el proyecto ‘Incorporación de la biodiversidad en el sector cafetero de Colombia’, desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD–,  la Federación Nacional de Cafeteros y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente, que pretende mejorar las condiciones  de las regiones donde se produce el grano.

 

Con este proyecto se impactará la parte ambiental y económica de la caficultura, a través de la producción de café en condiciones amigables con el ecosistema y la identificación de incentivos económicos vía pago por servicios ambientales.

 

Para responder a estos fines y generar capacidades locales e institucionales en el manejo de los recursos naturales, a través del SENA se ofertará la Especialización Técnica en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos en Paisajes Cafeteros.

 

Este programa de formación, que abrirá inscripciones en ocho zonas cafeteras del país, brindará a dicho sector productivo, la posibilidad de incorporar personal con altas calidades laborales y profesionales que contribuyan al desarrollo económico, social y tecnológico de su entorno. Estará disponible en Antioquia, Caldas, Huila, Nariño, Quindío, Risaralda, Santander y Valle.

 

Los aprendices se formarán en planeación territorial, ambiental, herramientas para el manejo del paisaje y conservación de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos. Fortalecerán sus conocimientos en sistemas de producción cafetera, restauración ecológica, cercas vivas, modelos agroforestales, enriquecimiento de predios, entre otros.

 

La formación les permitirá estar en capacidad de hacer el diagnóstico de los recursos naturales renovables, apoyar la formulación de planes de ordenamiento territorial y manejo del ecosistema, y analizar la viabilidad comercial de los productos o servicios de acuerdo con los indicadores sociales y económicos del mercado.

 

 

Biodiversidad para el desarrollo


La región Andina ofrece un gran potencial no sólo para cultivo del café, sino también para el aprovechamiento de otros sistemas productivos asociados. Su fortalecimiento socioeconómico dependerá de un recurso humano calificado y capaz de responder a la dinámica del sector.

 

De ahí la necesidad e importancia de formar líderes locales y técnicos para proyectar y ordenar el territorio, que incorporen la biodiversidad como un factor de desarrollo. “Creemos que es una muy buena oportunidad, este enfoque de ecosistemas en desarrollo de servicios ambientales, en las oportunidades de los ecosistemas para mejorar el bienestar económico de muchas de las poblaciones que allí se encuentran. En esa perspectiva, un plan de formación en este sentido para tomadores de decisiones, es estratégico”, afirmó José Antonio Gómez Díaz, coordinador del proyecto.

 

La idea es articular el sistema productivo de café con la incorporación de la biodiversidad en el sector, en términos de productividad, competitividad y sostenibilidad, implementando modelos de restauración ecológica.

 

A través del establecimiento de estos corredores y de la restauración, se van a generar alternativas económicas: Ecoturismo, apicultura, guadua, plantas medicinales, frutales asociados y productos no maderables del bosque, y el fortalecimiento de sectores de talla mundial como la cosmética, turismo de salud y diseño.

 

Todo ésto impactará directamente en las fincas y en las comunidades que las habitan, alma y nervio del paisaje cafetero. Se busca que las familias cafeteras conserven sus niveles de productividad manejando la conservación del ecosistema y del paisaje para desarrollar una caficultura sostenible.

 

“A través del manejo del paisaje cafetero, de su conservación, habrá una ganancia múltiple, la sostenibilidad de la producción, una tierra productiva para las generaciones futuras, un paisaje y un ecosistema ambientalmente sanos, y el caficultor va a tener una ganancia económica por hacer ese manejo de las herramientas a su alcance”, aseguró William Lepineux Moreno, Asesor Metodológico de la Mesa Sectorial de Café.

 

Ante la escasez cada vez más inminente de los recursos naturales, la restauración y conservación de los servicios ambientales se convierte en una alternativa económica paralela a la caficultura.

 
    
 
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