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Amanda González Yagarí es la líder en la que todos los indígenas Emberá Chamí han puesto la esperanza de un futuro mejor, justo e incluyente.
 
 
Desde que recibió el cargo de gobernadora indígena, reparte su tiempo entre las labores domésticas y el trabajo, pero sin descuidar a sus cuatro hijos a los que poco a poco le está brindando educación superior.
 
 
Se considera una embajadora de la cultura artesanal de su comunidad, por lo que inculca a su familia y vecinos la importancia de aprender esta habilidad desde temprana edad.
 
 
Ve la educación y la lectura como herramientas fundamentales para que su comunidad se instruya y avance de una manera más visible en los destinos del municipio y el departamento.
 
 
En su gobierno trabajará porque el trabajo artesanal sea más valorado por el municipio para alcanzar las metas de comercialización y exportación del producto.
 
 
Los programas de formación que imparte el SENA han sido de gran provecho para los indígenas que se forman en diferentes programas administrativos y agropecuarios.
 
 
El estar en medio de la troncal del café, ha generado que más del 50 % de la economía de los Emberá Chamí sea producto del apreciado grano del suroeste.
 
 
Además de los Emberá Chamí, en Antioquia existen otras tres etnias repartidas en diferentes subregiones como es el caso de los Emberá Katío, los Zenú y los Tules.
 
 
El municipio de Jardín, en el suroeste antioqueño, es uno de los más visitados de Antioquia. Es reconocido internacionalmente por sus balcones, las fachadas, el parque y la iglesia.
 
 
(A la der.) Cristina Baqueaza, aprendiz SENA y compañera de Amanda. Espera terminar el tecnólogo para crear empresa y transmitir su conocimiento a sus hijas.
 
La guardiana de la cultura indígena
 
 

Jardín (Ant.), 22 de febrero de 2012.- Amanda González Yagarí es una indígena de 46 años que pertenece a la etnia Emberá Chamí, es la madre de cuatro hijos y quedó viuda hace un año; es reconocida entre los suyos por su valentía, liderazgo y talante, lo que la llevó a convertirse en la Gobernadora de la comunidad, y a la vez representante de su cultura y tradición ante Antioquia, Colombia y el mundo. Hoy se forma como administradora de empresas agropecuarias con el SENA.

 

 

A las 4:30 a.m. el agudo cantar de un gallo le anuncia a Amanda que es hora de levantarse; primero da gracias a Dios por un nuevo día, rápidamente se alista, le deja el desayuno a sus hijos, saca a pasear a Mirringo, el gato y a Lucas, el perro. En su mochila empaca los cuadernos y parte de su resguardo indígena Cristianía Karmata Rua (Tierra de Pringamosa) en el municipio de Jardín, suroeste antioqueño, hacía el municipio de Andes.

  

 

“Saebaevari sidama senade denama”, así saludó Amanda al equipo periodístico del SENA cuando ingresó a su vivienda. Se traduce así: “Buenos días, bienvenido el SENA a nuestro resguardo, nosotros estamos muy bien en nuestro territorio”. Así, con amabilidad y respeto, Amanda da un trato cordial a los visitantes que arriban a este espacio privilegiado por la Pacha Mama (Madre Tierra).

 

 

Mientras caminábamos para conocer la zona, Amanda empezó a narrar parte de su historia. Allí nos contó que siempre ha vivido en esa comunidad, y que por ser la mayor de tres hermanos, debía ayudar en su crianza, pues los indígenas acostumbran que las niñas, desde los ocho años, ayuden con todas las funciones del hogar. “Muy niña aprendí a cocinar, trabajar la tierra, a tejer, buscar leña y a la vez estudiaba en la escuela, pero desafortunadamente me tocó interrumpir el bachillerato debido a la situación económica de la familia”.

 

 

La líder indígena cuenta que a los 17 años se enamoró profundamente del que fue el padre de sus hijos, y luego de dar a luz al cuarto, decidió continuar con sus estudios y logró graduarse de bachiller: “Era la única mujer de toda la comunidad que luego de ser madre se atrevió a seguir estudiando. Al comienzo fue difícil porque no conté con el apoyo de mi esposo y mis hermanas pues en esa época las mujeres se dedicaban cien por ciento a las labores domésticas”.

 

 

Antes de graduarse ya era la secretaria del comité de mujeres de la comunidad y luego tesorera de la junta directiva. Fue en ese momento cuando su esposo empezó a concientizarse de que sus ganas de aprender eran en beneficio de todo el resguardo. Empezó a asistir a las reuniones de la Organización Indígena de Antioquia -OIA - para luego hacer parte de la fundación extranjera Jairé; trabajó en procesos organizativos de las poblaciones diferenciales enfocadas a mujeres y con ellos recorrió el Valle del Cauca para construir los comités de mujeres líderes en cada comunidad.

 


Gracias al trabajo voluntario con esa fundación y varias ONG, tuvo la oportunidad de viajar a España y Ecuador para exponer sus experiencias y mostrar la producción en tejidos ancestrales en chaquiras, artesanías y agricultura, por lo que se logró un intercambio multicultural para fortalecer las organizaciones indígenas en Colombia.

 

 

En la última década, Amanda ha estado vinculada en los procesos que desarrolla la Corporación Vamos Mujer, entre los que se destaca la Plataforma Regional de Formación, Participación Política y Poder, realizada en Ecuador, y en el Instituto Feminista lideró la Asociación de Mujeres Imaginando con la Manos, grupo conformado desde 1976 por indígenas Emberá Chamí. Ha sido candidata al Concejo de Jardín, también hace parte de la Asociación Subregional de Mujeres del Suroeste -Asubmus- y ha impulsado propuestas para la inclusión en el Plan de Desarrollo de la región, consignadas en la Agenda Ciudadana de las Mujeres del Suroeste.

 

 

Gobernar su comunidad y estudiar: sus principales logros

 


Ser la mayor autoridad del Resguardo Karmata Rua - Cristinanía ha sido hasta hoy el máximo honor que ha recibido Amanda. Fue elegida por la Asamblea Comunitaria Indígena que representa los cerca de 1.700 habitantes y 500 familias Emberá Chamí. Su trabajo está dirigido a la Etnoeducación, seguridad alimentaria, salud, atención a la tercera edad, programas para las mujeres, oportunidades para los jóvenes, cultura, recreación y deporte.

 

 

Según Carlos Salazar, gerente indígena de la Gobernación de Antioquia, “Hay lideresas indígenas que vienen apoyando excelentes proyectos. Es el caso de Amanda, por lo que el gobierno departamental recibe con agrado que la comunidad la eligiera como su representante para liderar los temas de emprendimiento con la comunidad nativa para revertirlo en fuente de ingresos”.

 

 

Como gobernadora, ella espera jalonar proyectos que impulsen con mayor impacto la economía de la comunidad que se basa principalmente en el cultivo de café, plátano, la venta de artesanías, confecciones y la cría de cerdos.

 

 

La principal función del gobernador es velar por las necesidades de todos los habitantes para mejorar su calidad de vida, su organización y las normas de convivencia. “Este cargo tiene mucha incidencia con las decisiones departamentales, pues el municipio de Jardín y la Gobernación de Antioquia deben escuchar las propuesta que nosotros como resguardo indígena tenemos para el mejoramiento de nuestra gente”, explicó la líder.

 

 

SENA hace presencia en el Resguardo Karmata Rua – Cristianía

 


A través de formación complementaria y titulada, el SENA ha sido una gran oportunidad para los habitantes de este resguardo. “El SENA viene constantemente a ofrecer cursos cortos de emprendimiento, creación de empresa, turismo, construcción de vivienda, manejo de especies menores, marroquinería, calzado y manejo de la guadua”, cuenta Cristina Baqueaza, quien también es indígena y aprendiz SENA de Administración de Empresas Agropecuarias.

 

 

Como compañera de Amanda, Cristina la considera una gran amiga y una excelente líder: “Ella ha sido un ejemplo en el resguardo y sería muy interesante que muchas mujeres sigan su modelo como mujer valiente que busca el bien común de su gente”.

 


Diego Hernán David Ochoa, instructor SENA de la Tecnología en Administración de Empresas Agropecuarias, adscrito al Centro de Recursos Naturales Renovables La Salada, señala que: “En este grupo de 22 aprendices, tenemos la fortuna de contar con tres indígenas o población diferencial, entre ellos Amanda. Ellos se caracterizan por su compromiso con el programa, son muy responsables y participativos y siempre demuestran las ganas de aprender y ayudar a su comunidad”.  

 

 

Al preguntarle sobre el rendimiento académico de Amanda, “el profe” como le dicen cariñosamente en el resguardo, agrega que “ella cautiva con su manera de hablar, de reflexionar, siempre está pendiente en expresar lo que siente y asume el rol de líder en todas sus acciones”.  

 

 

Artesanías, producto lleno de color y tradición

 

 

Actualmente, 60 mujeres producen artesanías, la mayoría para bisutería y joyería. Collares, aretes, pulseras, correas y toda clase de accesorios hacen parte de la oferta que nace de la creatividad e ingenio de las Emberá Chamí, que gracias a los saberes de las abuelas, han transmitido su arte de generación en generación.

 

 

“Diseñamos desde lo tradicional en diferentes tejidos, involucramos lo moderno pero sin perder el significado de los tejidos que evocan la naturaleza. Por ejemplo, los triángulos seguidos se refieren a las montañas. Este arte lo inculcamos más desde lo espiritual y no tanto desde lo material, pues queremos que la gente sepa cuan valioso es el trabajo de nosotras”, explica la coordinadora de mujeres del Resguardo, Margarita Yagarí.

 


Las artesanías se llevan a las ferias municipales y a la casa de la cultura del municipio de Jardín y ya han pactado negocios con reconocidas marcas de vestidos de baño y ropa interior que se venden a nacional e internacionalmente.

 

 

Tanto Margarita como Amanda sueñan con tener una marca registrada, pero son conscientes de que es necesario seguir formando a sus mujeres en negocios y administración para que sepan cómo comercializar sus productos y a la vez, conservar la tradición.  

 

 

Una líder con sueños comunes

 

 

La protagonista de esta historia sueña con graduarse del SENA para aplicar todo lo que ha aprendido como administradora de empresas agropecuarias en su comunidad. Aspira a  fortalecer la agroindustria y la creación de empresas, por lo que desde ya entrega todo su esfuerzo y dedicación a sus hermanos indígenas por quienes lucha incansablemente. 

 

 

Mientras nos hace el recorrido por la zona, Amanda concluye: “Yo invito a las mujeres de mi resguardo y a las indígenas de otras etnias para que se esfuercen por prepararse para apoyar a la misma comunidad, pues nosotras las mujeres hacemos todas las actividades con mucha transparencia y amor, aún estamos a tiempo de transmitir nuestros saberes a todos nuestros hermanos y generaciones de acuerdo con los retos del mundo moderno, pero eso sí, sin olvidar nuestras raíces y sin perder nuestra esencia”.

 
    
 
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