“Yo no soy de las personas que esperan sino de las que buscan oportunidades”, relata con visible optimismo.
A Diego Fernando Rodríguez Castaño lo encontramos en TecnoParque Nodo Pereira dialogando proactivamente con otros talentos, asesorándolos y contándoles su rica experiencia: “Es algo que me gusta hacer, porque muchos de ellos presentan un proyecto al Fondo Emprender, por ejemplo, y van motivados por la plata y hasta dicen que si no les aprueban el proyecto lo abandonan y así no es”. A los pocos minutos de entrar en conversación se advierte que Diego Fernando es franco, sencillo, locuaz, preciso… la tiene clara, desde su temprana juventud, cuando exploró los albores de las tecnologías sabe para dónde va; “yo sueño teniendo una multinacional, así sea pequeña, pero con varias sedes alrededor del mundo”, agregó.
Esta visión no es gratuita porque ahora, como ganador de la convocatoria de Colciencias 2011, cuenta con mucha más experiencia que la que tenía a sus 13 o 14 años; “cuando mis compañeros jugaban todo el tiempo yo compraba los juguetes, a veces ahorraba y los compraba, más que todo los de electrónica, pero la particularidad es que yo jugaba dos o tres días con ellos y los desarmab;, la verdad me apasionaba más desarmarlos que jugar con ellos”, indicó.
Diego Fernando nació en Villavicencio hace 27 años, allí sólo residió dos años, pues su familia se trasladó a Bogotá. Tenía 16 años cuando llegó con su mamá a Pereira a terminar bachillerato y luego ingresó al programa Instrumentación y Control de Procesos en el Centro de Diseño del SENA Risaralda.
“Cuando empecé a estudiar la carrera me di cuenta que me apasionaba mucho todo este tema de la tecnología industrial, de diseñar y desarrollar tecnología propia; mi tesis de grado - por decirlo así- en el SENA , fue el diseño y desarrollo de una máquina para enseñar variables de velocidad y máquinas rotatorias”. En el año 2003 consiguió un empleo por dos años aplicando sus conocimientos, pero no vio mayor futuro en una empresa de mantenimiento industrial y con su emprendimiento innato, y la motivación de la Unidad de Emprendimiento del Centro de Diseño, decidió abrirse camino por sí mismo. “Mi primer cliente fue Hilos Cadena; ellos empezaron a encomendarme algunos trabajos de reparación y mantenimiento de equipos industriales”. Diego Fernando deja ver su agradecimiento por la oportunidad y la experiencia adquirida, pero su fin no era circunscribirse a una empresa o a un rol definido.
Presentó una propuesta al Fondo Emprender en 2005, la cual no fue aprobada; hizo varios semestres de Ingeniería electrónica en la Universidad Tecnológica de Pereira en la noche; se pasó al programa de Ingeniería eléctrica en el día, el cual adelanta actualmente. Durante este tiempo, se apoyó en ParqueSoft, en la Incubadora de Empresas, y en TecnoParque Nodo Pereira; se preparó en innovación y mercadeo, siempre con proyección internacional, y fue así como, preocupado por la contaminación ambiental, pensó en Ecolight. Fue en 2008 cuando se acercó a TecnoParque a recibir apoyo en electrónica e innovación.
Con marcado entusiasmo, Diego Fernando describe con exactitud la manera como concibieron Ecolight: “Se nos ocurrió este proyecto integrando unos temas que ya manejábamos, con tecnologías de punta en iluminación led. La tecnología es benéfica pero también contaminante y el gasto hidrológico y eléctrico es alto. Lo ideal de esta línea es optimizar el uso de energía y que utilizar energías amigables con el medio ambiente a través de sistemas alternativos, como son los sistemas solares y eólicos. Así empezamos con Ecolight, que está orienta a la parte de iluminación pública”.
Con esta propuesta, ganadora de la convocatoria ‘Destapa Bavaria’ en 2010, como proyecto emprendedor, y en la convocatoria de procesadores Dell, llegó a la fase semifinal con los que alcanzó asesoría y contactos internacionales. Con estos antecedentes y motivado por el sueño de concretar su proyecto, lo postuló a la convocatoria 523 de Colciencias 2011, en la que resultó ganador.
Y como su sueño no se detiene, “ya tenemos los recursos necesarios para obtener la certificación, hacer una primera producción piloto, someterla a pruebas y mediciones, hacer los ajustes y empezar a buscar los recursos para producir en serie y atacar la parte de marketing y mercadeo”, afirmó Diego Fernando.
Esbozando un gesto de agradecimiento hacia el SENA, concluye: “Para mí el TecnoParque ha sido un apoyo fundamental; aquí cuentan con unos equipos muy importantes. Todas las instituciones que apoyan la innovación tienen sus fortalezas, deberían unir esas fortalezas; a todas les agradezco”.
Al despedirse, volvió al laboratorio de TecnoParque Nodo Pereira, donde lo aguardaban sus colegas talentos para seguir afinando sus proyectos gracias a los conocimientos de un joven, a quien más que figurar por encima de los demás le interesa aminorar el impacto ambiental e innovar tecnológicamente los procesos de iluminación con Ecolight.