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Los desmovilizados recibieron cuatro hectáreas de tierra en la Finca Santa Bárbara ubicada a 15 minutos del municipio de Popayán. Juntos prepararon el terreno para la siembra de mora.
 
 
Con la capacitación impartida por los instructores del Centro Agropecuario, de la regional Cauca, a través del programa Jóvenes Rurales Emprendedores, los miembros de la Asociación aprendieron a transformar la mora en pulpa.
 
 
El proyecto ya tiene nombre y slogan. Actualmente, con el apoyo del SENA, trabajan en los estatutos para convertir la Asociación en una empresa.
 
Moralife: un proyecto de paz
 
 

Popayán (Cauca), 26 de agosto de 2013.- El 7 de diciembre de 2003, 169 integrantes de las Autodefensas Campesinas de Ortega, del municipio de Cajibío en el noroccidente del Cauca, decidieron dejar las armas para iniciar el camino hacia una nueva vida. Esta desmovilización se realizó en la vereda El Edén de ese municipio, luego de un proceso de diálogo con el gobierno del momento.

 

 

De ese grupo, 34 desmovilizados empezaron su proceso de reincorporación a la vida civil y se ubicaron en las tierras de la Hacienda Santa Bárbara,  en la vereda del mismo nombre, situada en el km 4 en la vía que de Popayán conduce al municipio de Coconuco. La finca tiene 168.7 hectáreas y fue distribuida en parcelas de 4 y 5 hectáreas para ser entregadas a desmovilizados y desplazados, luego de un proceso liderado por el Ministerio de Agricultura y el Incoder.

 

 

Los desmovilizados, quienes comparten los terrenos con desplazados, vieron la necesidad de organizarse para conformar un grupo que les facilitara la adquisición de recursos a través de proyectos productivos. De esta manera, en 2004, crearon la Asociación de Desmovilizados del Cauca, figura con la cual dieron el primer paso para buscar apoyo con las Fuerzas Militares de Colombia, la ACR y el SENA, entidad a la que solicitaron capacitación en el cultivo de mora.

 

 

Inicialmente, sembraron 800 matas de mora y a través del programa de Jóvenes Rurales Emprendedores del SENA,  en 2009, se capacitaron en siembra de mora, producción y comercialización, para posteriormente aprender a transformar la fruta en pulpa, elaborar yogures y,  mermeladas, entre otros productos.

 

 

Actualmente cuentan con ocho hectáreas cultivadas de mora como parte del convenio Incoder y el Corporación Colombia Internacional. La  meta se cumplió con el apoyo del Centro Agropecuario de la Regional Cauca, desde donde se gestionó la comercialización de la fruta en el municipio de Popayán, con el supermercado La Placita, donde compran 9.000 kilos de mora al mes, por un valor total de 18 millones de pesos mensuales y en las plazas de mercado de los barrios Bolívar y la Esmeralda donde los distribuidores compran 875 kilos diarios que equivalen a 42 millones de pesos al mes.

 

A medida que avanzaban sus ideas de negocio con el cultivo de mora, comenzaron a trabajar en el nombre y el slogan. Resultado de una decisión unánime entre los miembros de la Asociación decidieron llamarlo Moralife, un proyecto promisorio que genera dos empleos directos y dos indirectos por hectárea de mora cultivada. La prioridad para la selección de los trabajadores es que sean familiares de los asociados y habitantes de la vereda Santa Bárbara. “Ahora la mora es la vida de nosotros, uno no se levanta a buscar empleo sino que se levanta a trabajar, hace que nuestras familias estén bien. La Asociación tiende a desaparecer para convertirse en una empresa conformada por los moreros de Santa Bárbara donde se benefician 26 familias entre desmovilizados y desplazados”, afirmó Lizardo Becoche Pechené, presidente de la Asociación.

 

 

Gracias a la consecución de recursos por valor de 306 millones de pesos, aprobados por el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural –Incoder-, los Jóvenes Rurales Emprendedores trabajan para el establecimiento de 18 hectáreas de mora, la transformación y la compra de maquinaria. “Es satisfactorio ver que los muchachos han logrado tener la consolidación de este proyecto que nos permite fortalecer la producción”, indicó Alex Betancourt, instructor del Centro Agropecuario del SENA.

 

 

Los avances han sido muchos a través de esas capacitaciones que nos da el SENA porque tenemos el cultivo de mora produciendo, aprendimos a transformar la mora en pulpa, lo cual nos ha servido mucho porque la fruta que no vendemos en la galería la utilizamos en otros productos” afirmó Iván Martínez, desmovilizado y cultivador.

 

 

El siguiente paso que darán es capacitarse para transformar la fruta en postres, genovesas, jugos naturales y vinos y comercializarlos en diferentes mercados nacionales e internacionales.

 

 

Por otra parte, se postularon con un plan de negocios con las convocatorias del Fondo Emprender para conseguir recursos que les permita conseguir maquinaria y equipo para implementación de la planta de transformación.

 

 

Este grupo de desmovilizados y desplazados, no sólo desean fortalecer su proyecto de cultivo de mora, sino también destinar algunas hectáreas para siembra de lulo, granadilla y tomate e iniciar el mismo proceso, con la expectativa de cumplir el sueño de obtener el montaje de transformación que les permita innovar con estas frutas.

 

 

Por: Emilce Rodríguez. 

 
    
 
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