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Beto Jamaica comenzó con sus aprendices hace pocos meses. De lunes a viernes instruye a 50 con o sin experiencia en el vallenato.
 
Un rey vallenato es instructor SENA
 
 

El  ‘profe’ se acerca a su aprendiz de más de 60 años para indicarle que debe dejar pausas entre las notas porque “la música no es sólo notas… también va mezclada con silencios”.


El ‘profe’ es Beto Jamaica, el único bogotano que ha ganado el título de ‘Rey Vallenato’ en la versión 39 del Festival de la Leyenda Vallenata. Durante 13 años concursó hasta que en el 2006 obtuvo la tan anhelada corona.

 

Mientras sus aprendices tocan la guacharaca y ensayan con el acordeón, Jamaica recuerda cómo era su vida antes de ganar el galardón. “era una persona que estaba metida entre un montón de artistas siendo ya un profesional. Yo a veces tenía que cobrar lo que cobraba una persona que apenas estaba aprendiendo. La competencia es muy dura, es difícil la guerra del centavo, pero ya con el título del Rey Vallenato, la vida me cambió: toco en eventos de alto nivel y soy tenido en cuenta como jurado para otros festivales”, cuenta el músico.

 

Beto inició tocando guitarra, caja y guacharaca y antes de ser el Rey, estuvo a la sombra de importantes cantantes del género. Ha participado en la grabación de 44 producciones discográficas interpretando el acordeón en varias disqueras. Ha hecho parte de agrupaciones como Luna Verde con Carolina Sabino, la orquesta Los Tupamaros, la Orquesta Filarmónica de Bogotá, Grupo Vallenato de Serrano, y ha tocado con Pablo Astueta, Penchy Castro, Alberto Fernández y Otto Serge.

 

Admira a los grandes juglares del vallenato como Alejo Durán, Pacho Rada, Juancho Polo Valencia, Alfredo Gutiérrez, Colacho Mendoza, Israel Romero y también a los contemporáneos como Juancho de la Espriella. Siempre los tuvo en su mente cuando se proponía cada año viajar a Valledupar para participar en el Festival y cuando durante tantos, se devolvió con las manos vacías. Cinco años después, con la fama y su acordeón siempre en el pecho, inició un nuevo proyecto: ser instructor SENA y compartir con jóvenes y adultos su saber artístico.

 

“Significa algo muy grande y de mucha responsabilidad. Antes escuchaba del SENA y me parecía chévere, pero ahora que estoy involucrado y me doy cuenta cómo funciona la Institución, le doy gracias a Dios y a las personas que lo siguen apoyando porque  desarrolla una labor linda en nuestro país. Yo veo tantos muchachos en las áreas de deporte, arte, sistemas, danza y me pregunto ¿si estos muchachos no estuvieran acá, dónde estarían?; aquí se están capacitando”, indicó Beto.

 

Para Beto la experiencia de enseñar es inigualable: “Los que ya tocan, hay que evaluarlos y corregirlos. Los que están empezando, enseñarles desde cero. La experiencia ha sido muy bonita porque veo que hay mucho talento y ganas de salir adelante”.


Para el SENA, su responsabilidad además de formar, es propiciar la recuperación, rescate y reconocimiento de la cultura en las nuevas generaciones; para ello, refuerza el conocimiento musical, artístico y deportivo de personajes que le han aportado a la cultura nacional con formación pedagógica, lo que les permite ofrecer sus conocimientos de manera integral y enriquecer sus saberes.

 

Al ritmo de puya, paseo, merengue y son, la sede Onassis del Centro de Gestión y Fortalecimiento Socioempresarial, de la Regional Distrito Capital, se llena de música y parranda vallenata, y cada vez más aprendices se animan a unirse con su talento. “Sería muy bueno que el Gobierno siguiera dándonos la mano, hacer crecer la institución y seguir adelante con este proyecto tan hermoso que es el SENA”, afirma Beto Jamaica.

 

Cuando ve a sus aprendices tocar el instrumento que le ha dado la gloria, Beto piensa que quizá, en un futuro, uno de ellos pueda ser ‘Rey Vallenato’: “Antes, a los cachacos les daba miedo ir a participar en el Festival, pero yo abrí el camino para que los nuevos acordeoneros se animen. No es fácil pero lo logré con mucho trabajo”; y se pregunta con entusiasmo: “¿Por qué no, un ‘Rey Vallenato’ boyacense, tolimense, santandereano…?;  yo que viajo por todo el país, me doy cuenta de lo bien que tocan el instrumento en muchas regiones de Colombia”.

 
    
 
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