Leticia (Amaz.), 27 de julio de 2012.- Con el recorrido por este sendero sagrado de la tribu de Los Tikunas, los aprendices del programa Jóvenes Rurales Emprendedores, del SENA en Amazonas, desarrollaron un proyecto ecoturístico para dar a conocer su cosmogonía ancestral y generar ingresos para la comunidad, mediante la prestación de este servicio a turistas colombianos y extranjeros, principalmente de Europa.
La Lupuna es un santuario de fauna y flora, donde, en su paisaje selvático, se destaca una gran cantidad de monos que saltan inesperadamente de los árboles, lo que lo convierte en un paraíso turístico. “A las maravillas de la naturaleza que se encuentran en el recorrido a Santa Sofía, se suma la diversidad cultural, representada en las distintas etnias que allí habitan, las que, en su mayoría, permiten el ingreso de turistas para que conozcan e interactúen con su cultura”, afirma Astrid Rodríguez González, líder del programa del SENA en Amazonas.
El Resguardo de Santa Sofía, habitado por indígenas de las comunidades Yagua, Kokama y Tikuna, es la puerta de entrada al turismo etnológico y ecológico, y conocer cómo viven los indígenas, como cazan y pescan, que siembran, y cómo envolverse en el mundo mágico de la selva, los indígenas y sus encantos.
La comunidad de Santa Sofía, está ubicada a 35 Kilómetros de Leticia, capital del departamento (cerca de 45 minutos de recorrido, en lancha voladora) y próxima a la Isla de los Micos.
“Los aprendices Tikuna, como parte de su unidad productiva han establecido un sendero, donde le explican al turista la parte histórica, científica cultural y ancestral; le muestran la flora y fauna nativa; y le ofrecen a la venta productos artesanales, elaborados por ellos mismos. Será una experiencia inolvidable para todos”, les explicó a los visitantes la Instructora Amparo Moreno, antes de iniciar el recorrido.
Paso a paso
Una vez establecidio el plan de negocio, los aprendices diseñaron el recorrido, que incluye cuatro estaciones (dotadas de casetas para la compra de ‘suvenires’). La excursión arranca por la estación denominada ‘Fariña’, donde se muestra el proceso y cocción de la yuca, uno de los alimentos más tradicionales de las comunidades indígenas amazonenses.
Luego, se llega a la estación más llamativa y de mayor atractivo de todo el recorrido, ‘Lupuna´, que está ubicada debajo del árbol o ceiba del mismo nombre, donde se exhiben danzas típicas de la comunidad, a cargo de un grupo de abuelos y abuelas, quienes, también, presentan ritos y ceremonias ancestrales.
“La Lupuna forma parte de nuestra cultura Tikuna; es un árbol sagrado para nosotros”, comentó respetuosamente Cristina Rivas, aprendiz del programa de formación del SENA. “Este proyecto nos ayuda a afianzar nuestro sentido de pertenencia para no olvidar lo que somos, lo que pensamos, lo que sabemos y de dónde venimos”. agregó.
Más adelante se encuentra la estación ‘Chambira’, donde los aprendices del SENA muestran a los visitantes el uso y manipulación de esta fibra natural extraída de la palma amazonense, y ofrecen productos, tales como bolsos, manillas y artesanías, en general.
En la última estación, ‘Yanchama’, se expone la tela que sale de este árbol, que se utiliza para elaborar vestiduras y artículos usados en los rituales indígenas, asó como para la fabricación de accesorios artesanales, que venden a los turistas.
“Para la creación de nuestra empresa turística, fue muy importante el SENA, porque nos capacitó. Será muy placentero para nuestro resguardo la visita del SENA y de los turistas, y estaremos orgullosos de atenderlos en nuestra comunidad”, expresó Policarpo Cuéllar, aprendiz y guía del sendero.
Adicional a los productos que se exhiben en cada estación del recorrido, los Tikuana cuentan con la que llaman ‘Casa Artesanal Wochine’, donde exhiben los trabajos manuales y artesanías, elaborados por la comunidad para que los turistas se lleven un recuerdo de su aventura por el sendero.
El Programa Jóvenes Rurales Emprendedores en Amazonas, liderado por la instructora Astrid Rodríguez, busca incentivar nuevos emprendimientos; es decir, la creación de unidades productivas o negocios del cual las comunidades puedan generar ingresos para su sustento y reducir los índices de migración a la ciudad y reducir el desempleo.
“Hay que crear las condiciones para que la población vulnerable tenga la posibilidad de emprender actividades en la región, mediante la gestión de proyectos productivos asociados al proceso formativo y que, además, incida en sus ingresos, su calidad de vida y demás aspectos socioeconómicos, tal como sucede con la comunidad de Santa Sofía y su sendero ‘Camino a Lupuna’, concluyó la instructora.
La protección del medio ambiente y la capacitación de las comunidades para que generen ingresos alrededor del turismo ecológico y etnológico, tal como lo hace con la tribu Tikuna, del Amazonas, son objetivos de los programas del SENA