Chía (Cund.), 9 de agosto de 2012. Ese es su nombre. No tiene apellidos, pero tiene la capacidad de alertar sobre, al menos, una docena de situaciones anómalas en un trabajo de parto. Motorizado y programable a través de un software, es uno de los más recientes simuladores para la formación de ‘Técnico Profesional de Enfermería’, adquirido por el Centro Agroempresarial de Chía, del SENA, en Cundinamarca.
“Es un simulador de tecnología de punta, que le permite a los aprendices hacer prácticas en situaciones muy complejas”, afirma Marisol Cendales, enfermera e instructora de este programa de formación.
Mediante una programación previa, Nohelia puede simular situaciones de alto riesgo, tales como como una demora en la salida de la criatura, una expulsión no cefálea (de nalgas) o un prolapso del cordón umbilical, entre otros.
“Esta tecnología familiariza a los aprendices para hacerle frente a situaciones adversas, permitiéndoles desarrollar su esquema mental para reaccionar pronto y apropiadamente ante cada eventualidad”, explica la instructora.
Aprendizaje integral
La salida del recién nacido es sólo una parte de la formación que reciben las aprendices para el manejo de parto. A partir de allí, deben seguir un estricto protocolo de manejo neonatal, vacunación, valoración neurológica y recepción de placenta.
“Nosotros hacemos todo el montaje del simulador del bebé, porque también es programable; esto, con el fin de que los aprendices practiquen los procedimientos de ligadura del cordón, profilaxis umbilical y técnicas elementales de higiene neonatal, por citar algunos. Así mismo, reciben formación para que puedan asumir una eventualidad en la calle, en un carro, en cualquier escenario de la vida real”, anotó la instructora Marisol Cendales.
Voces de alarma
Gemidos de dolor, inflexiones faciales e incluso respuestas de viva voz, se convierten en el campanazo de alarma a los que deben acudir y atender los aprendices, para desarrollar de la experticia que requiere el oficio.
“Los simuladores nos permiten equivocarnos en nuestras prácticas; en un paciente real, eso puede ser mortal”, expresó, categóricamente, Marcela Rodríguez, una de las más aventajadas aprendices del programa de formación.
“Como algunos procedimientos son invasivos, entonces, hacemos nuestras prácticas en los brazos de simulación, que nos permite ganar confianza y llegar a la práctica real con mayor seguridad y acierto”, anotó la aprendiz
Rafael Ramírez, otro de los aprendices de la formación resume la importancia de los simuladores en una frase contundente: “Nos da una experiencia importante para evitar el error. Nuestra formación a través de los simuladores, nos permite ejercitarnos en la práctica de los primeros auxilios, la toma de pulso, de signos vitales, de tensión arterial y de temperatura”.
Pero los simuladores no es el único valor agregado con que cuentan los aprendices de enfermería del SENA. Todos los ambientes de formación simulan un espacio real de trabajo (pequeños hospitales a escala) con toda la dotación necesaria para hacer prácticas de reanimación, toma y evaluación de signos vitales, entre otros.
Actualmente, el Centro Agroempresarial de Chía cuenta con más de una docena de simuladores para la formación práctica en pediatría, gerontología, reanimación cardiovascular, punción, toma de muestras, manejo de urgencias y afecciones respiratorias, entre otros.